Un año de dulces y bollos típicos

91 511 47 30
Un año de dulces y bollos típicos

Apenas hay una época de descanso para la bollería artesanal en Madrid Centro, Apenas has terminado con los huesos de Santo, hay que empezar ya con los troncos y demás dulces de Navidad. Porque tenemos casi tantas tradiciones dulces como santos el Santoral, y como en Madrid se juntan gentes de toda España, muchos quieren seguir con las dulces tradiciones de su patria chica.

Una vez terminada la Navidad y vendidos los últimos roscones de Reyes, en El Obrador de Goya ya tenemos apuntado que hay que preparar los panecillos de San Antón para llevárselos al santo el 17 de enero. Apenas ocho días más tarde, hay que hacer unas hornadas especiales de torteles para cumplir con la tradición de tantos catalanes afincados en la capital de poner tal bollo como postre el día 25.

Al llegar la Semana Santa se dispara la demanda de dulces: leche frita, pestiños, buñuelos, bartolillos y filloas, sin olvidarse, por supuesto, de las riquísimas torrijas, de leche o de vino. Puede que la Semana fuera en origen una época de ayuno, pero ahora parece la exaltación del dulce.

Con los primeros calores de mayo, todo Madrid se viste de fiesta y la bollería artesanal en Madrid centro no puede dejar de llenar sus escaparates y vitrinas con las riquísimas rosquillas: las tontas, las listas y las del Santo. 

Entre tanto, cumpleaños, meriendas, y fiestas de lo más variadas que no se pueden llamar de esa manera sin su correspondiente ración de tartas, pasteles bollería o pastas variadas. Si no tenemos dulces que llevarnos a la boca, no se puede llamar fiesta a una reunión.

Y todavía nos quedan los huesos de Santo, los buñuelos, las coronas de la Almudena, los troncos de Navidad y no sé cuantos más antes de volver al roscón.